Por: Ana María Burgos Jácome.

Estudiante de Quinto B.

En la celebración de la pascua 2018 que experimentamos durante el espacio de infancia misionera, sentí que todos estábamos entusiasmados: mis compañeros, el sacerdote, hermanas de la comunidad y los docentes, tenían la energía y el gozo de Jesús resucitado.

Todos Participamos con alegría realizando el signo más importante que tiene la Iglesia, la Eucaristía, al partir el pan y servir el vino, en los pequeños grupos, los jefes de infancia, los auxiliares, sentíamos un gran compromiso de orar por los niños pobres y necesitados del mundo.